Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

lunes, 26 de octubre de 2009

El Club de la Lucha Social

Articulo: "El Club de la lucha Social"  (pulsa para leer) Fuente, EL MUNDO.ES 


Bajo la organización del tejido social que existe en una empresa, a veces, no todo son reivindicaciones, presiones, objetivos y balances de sumas y saldos… a veces, las empresas, van más allá y se organizan campeonatos deportivos… y en otras ocasiones tienen cabida otras iniciativas como la que en este caso nos ocupa. Normalmente, este tipo de actividades extra-laborales, se dan en empresas grandes, donde se pasan muchas horas y se dinamizan las relaciones fuera del trabajo para suavizar las de dentro, a la vez que se da más alcance a las propias empresas cuidando y mejorando su imagen social. Estas actividades, habitualmente son de carácter deportivo como indicaba antes, famoso es el torneo de pádel para sus empleados de MAPFRE, o cuando recuerdo cuando trabaja en FCC Construcción la liga de fútbol entre obras… La novedad, es que esa dinamización, en este caso se hace con una obra social, trabajando hacia los demás, demostrando que eso puede ser tan gratificante como el deporte y la competición. La verdad es que, desgraciadamente, sorprenden estas iniciativas, y digo desgraciadamente, porque deberían de ser más habituales, ya que cuesta muy poco y el beneficio es grande. En este caso, la obra social se plantea como ayuda sobre orientación laboral y futuro laboral a alumnos absentistas.


Es importante, recalcar el marco de la empresa donde se desenvuelve la acción. El participar en este tipo de actividades de manera individual y anónima requiere de una mayor conciencia social y esfuerzo, pero si la empresa lo organiza y dinamiza juegan otros parámetros que favorecen la participación, como son el reconocimiento, el prestigio social dentro de la organización y las relaciones y el conocimiento en nuevos ámbitos de los propios compañeros y jefes, estrechando así sus relaciones. Estos factores favorecen la implicación del personal, que probablemente, en la mayoría de los casos, propicien el crecimiento personal de los participantes.


Actualmente, la responsabilidad del peso del voluntariado, recae sobre la juventud, porque se entiende que en ellos está la responsabilidad de aprender, que los jóvenes tiene que regalar su trabajo a cambio de conocimientos y así se manifiesta en los planes de estudio con la inclusión de las habituales “practicas”; pero nos olvidamos que socialmente, si unos tienen la obligación de aprender, también los ‘no tan jóvenes’ tienen el deber de enseñar y de transmitir el conocimiento y la experiencia que albergan. La verdad es que perdemos ese potencial humano, por carecer de mecanismos sociales que lo articulen. Con estas acciones, llegarían los trabajadores al final de su carrera profesional y a la jubilación, sintiéndose útiles, comprobando que la sociedad les necesita,  situándose lejos del fantasma de la exclusión social que supone enfrentarse al vacío del fin de la vida laboral. Debemos de potenciar este tipo de voluntariado, todo son ventajas y abre a los educadores sociales un amplio campo de trabajo. ¿Tendrán en un futuro las grandes empresas un departamento con un educador social que coordine estas actividades? No estaría nada mal ¿verdad?



Saludos

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