Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

jueves, 8 de octubre de 2009

Saltando...






La genialidad de los cuentos se basa, precisamente, en un ejemplo como el que tenemos, donde de una forma pueril y sencilla, se muestra una moraleja magistral que todos, como en este caso, mas tarde o más temprano, acabaremos aprendiendo.


Que fácil todo cuando todo va bien ¿verdad?... Esto, que parece una obviedad… si lo pensamos detenidamente, no lo es tanto… solemos pensar que siempre va ha ser así, pero siempre se cruza una ocasión en la que, como nuestro borreguito, cuando todo no va tan bien, cuando algo falla… el mundo da la vuelta y lo que antes fluía… ahora se estanca, donde había luz… ahora es oscuro. (Esos detalles están perfectamente recogidos en el video: el agua oscura, la noche, la tormenta, la música se para…). A partir de ese momento se condiciona la apreciación del entorno al hecho, siendo incapaz de ver el problema desde otra perspectiva. La suerte de nuestro protagonista, es que aparece alguien (por cierto, que no acierto a saber de que aberración genética procede) que observa el problema desde fuera y le faclita las claves para superarse. Suerte que tiene el borrego… si señor.


Esta labor, en muchas ocasiones la desempeñan los educadores sociales y por desgracia, el reto no suele ser  tan asequible… requiere de tacto, capacidad, conocimiento, experiencia, empatía, corazón, espíritu, firmeza, etc.…. además, para poder enseñar a los demás a enfrentarse, a retarse, a superarse… primero, debemos aprender a hacerlo nosotros mismos... y eso ya no es tan facil.


Saludos

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