Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

sábado, 23 de enero de 2010

BabyDown

De las cosillas que se van quedando atrás en el tiempo tenía pendiente mi comentario sobre la muñeca BabyDown, la cual, como veremos no daba tanto juego por lo que es, si no por como se nos mostró en clase, ya que inicialmente se nos planteo desde la perspectiva comercial de cómo se ofrece al público, es decir, de cómo se vende el producto, obviamente con toda la intención. En clase se nos dio la portada de la Web (http://www.babydown.es/)

Cuando un proyecto toma vida, cuando nace una idea, estas van sufriendo transformaciones conforme van interviniendo los distintos profesionales que participan en la materialización de las ideas. Siempre la aportación en los equipos multidisciplinares es enriquecedora, pero se corre el riesgo de perder la esencia, la luz con la que comenzaron las cosas, además la convicción, personalidad, capacidad de cada profesional influyen en el resultado final. Actualmente vimos en una sociedad donde la especialización de las disciplinas es cada vez mayor y poco a poco, bajo mi punto de vista vamos perdiendo la visión global de las cosas. Y eso ocurre desde el mismo proceso educativo formal que vivimos a lo largo de nuestra vida (el colegio, el instituto, la universidad, etc.), que nos va educando a ver las cosas desde un único punto de vista y a no preocuparnos por el resto, porque hay tros profesionales para ello… pero a veces vamos dejando el sentido común a un lado y a encerrarnos en visiones parciales de las realidad.

En la misma universidad donde estudiamos, las facultades de ciencias empresariales, de derecho y ciencias sociales, enseñan a tratar la realidad a sus alumnos desde distintos puntos de vista; primando la viabilidad económica de un proyecto para los primeros, la legalidad para los segundos y las consecuencias sociales para los terceros. Esto se refleja en el entorno laboral a diario y provoca conflictos y en muchas ocasiones hace que se desvirtúen, por criterios unilaterales de unos y otros, muchas buenas ideas.

No se si llega a ser el caso de la BABYDOWN, pero si es cierto que desde donde nace la idea hasta lo que se nos vende en la Web, hay un largo recorrido donde probablemente influyen muchos intereses lógicos por una parte, pero quizás no debidamente coordinados.

Sabemos que la BABYDOWN, está avalada y cuenta con el beneplácito de DOW ESPAÑA (Federación española de síndrome de Down), pero… ¿es el mismo planteamiento que se le da desde la asociación a la de la empresa juguetera? Obviamente NO.

En diciembre de 2007, la Federación española de síndrome de Down, saca un especial hablando de la muñeca que se puede ver aquí (descargar revista), donde nos cuenta como surgió la muñeca, con que inquietudes, con que valores y porque se valora como positiva la aparición de este tipo de juguetes en la sociedad. Así es como  DOW ESPAÑA, informa a sus asociados y obviamente parece que la idea es buena, positiva y como reza el titular de la portada es una apuesta por la integración, normalizando el trato y habituando a los más pequeños a interactuar con otros de rasgos físicos distintos a las habituales Barbyes rubias o superhéroes musculosos con unos cánones de belleza y cualidades estandarizadas. Además se nos cuenta que la venta de la muñeca lleva un 40% de los beneficios de donación a la asociación. Pero esta es solo una parte del producto y no debemos quedarnos ahí y aquí entramos en los que hablábamos al principio…

Detrás de esta buena idea (y no me cabe duda que lo es) hay empresas, las cuales, tienen que obtener beneficios para seguir dando puestos de trabajo y poder seguir siendo rentables para poder llevar a cabo buenas iniciativas como esta, pero en esas empresas, hay economistas, proveedores, departamentos de calidad, publicistas, comerciantes… cada uno con una visión parcial del reto que afrontan y aunque todos parten de la misma idea… ahora hay que materializarla. Si bien la idea pasa por ser viable económicamente para la administración de una empresa y para los comerciantes de las tiendas, cuando esta llega a los publicistas hacen su parte y tienen que hacer que la muñeca se venda (para hacer rentable la empresa y también que la idea salga adelante) y aquí nos enfrentamos a la cruda realidad de una sociedad donde los valores instaurados no son la integración y la normalización, el valor en auge es la tolerancia y ese es el enfoque que se le da y se logra vender una muñeca haciendo continuas alusiones del comportamiento especial (de cuidados y excesivo cariño) que debe tener el que juega hacia el juguete por ser este distinto, alusiones que se hacen precisamente para ese muñeco, porque podrían ser las mismas para cualquier otro normalizado, pero se dan por supuestas y aquí no. Como vemos se incide en la diferencia y no en la normalización. ¿Han hecho los especialistas en marketing y publicistas bien su trabajo? ¿Ha prevalecido  su visión comercial del tema o la dimensión social que tiene? ¿Se ha acabado adaptando la idea a la sociedad a la que se dirige o la idea modifica la sensibilidad social como pretendía? Si miramos a la prensa y a la tv... ¿cuantas veces no ocurre esto mismo con otras excelentes iniciativas?

Después de todo lo expuesto creo que queda claro… pero me quedo con un fragmento con el que termina el artículo en la revista de DOW ESPAÑA, porque al final y después de todo..

…el niño o la niña darán rienda suelta a su imaginación desbordante aplicando acciones que a nosotros se nos escapan. Porque el mundo mágico del niño, tenga o no síndrome de Down, es como un mar sin orillas…

Saludos

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