Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

jueves, 28 de enero de 2010

El tercer caso....


Esta vez, la problemática a la que nos enfrentamos en el tercer caso es muy diferente a las anteriores y el riesgo de exclusión social es muy alto, ya que la familia de la que nos ocupamos cuenta con un largo recorrido y arrastra una concatenación de dificultades que los sitúa en una complicada tesitura actual.

En esta ocasión, en un contexto de control, a través de los mecanismos existentes, en el colegio se detectan reiteradas faltas de asistencia a clase de un menor de trece años y lo deriva a la correspondiente unidad de asuntos sociales para saber que está ocurriendo, ya que les es imposible contactar con la familia para obtener más detalles y conocen la ausencia del padre por defunción desde hace tres años, por lo tanto es una derivación del centro escolar. 



Cuando los servicios sociales recaban la información pertinente se encuentran, a nivel individual, a una madre viuda a cargo de siete hijos, de los cuales cuatro se encuentran en una franja de edad entre los veinte y dieciséis años que ya se dedican a trabajar, y los otros tres con edades entre los trece y cuatro años. Desde la muerte del padre, la familia parece estar desestructurada y existen dos puntos más débiles por donde está teniendo problemas la familia. Por un lado la madre y por otro el pequeño de trece años. Al parecer la madre ha llevado una vida marcada por la trayectoria de su marido, el cual ha sido inestable laboralmente, relacionado con el mundo de la droga, con continuos cambios de domicilio y tras su muerte ella se ve obligada a tirar de la familia como puede, pero sin una dirección definida, esto provoca que debido a las necesidades y circunstancias, el primer grupo de hijos mayores en edad de trabajar junto a ella asumen el sustento económico de la familia, relegando el plano afectivo y asistencial a un segundo lugar, tanto es así que le toca al menor de trece años asumir el papel de cuidador de los dos más pequeños, con el consiguiente perjuicio para él y el potencial riesgo para los menores.

A nivel familiar, las relaciones entre ellos no son conflictivas y de hecho se constata que existe una organización cooperativa entre ellos, no la adecuada (y no me adelanto), pero si la hay. Sin embargo, la red de apoyo familiar está deteriorada al menos en parte, y si bien por la familia de ella hay alguna colaboración, por la familia del padre fallecido no solo no la hay sino que hay acciones hostiles contra ellos como es el caso de echarlos de una vivienda anterior. Esto último... me voy a permitir la licencia de no valorarlo negativamente, con las debidas reservas obviamente, ya que ha podido ser un factor de cohesión de la unidad familiar al perder al padre y el apoyo de la familia política a la vez. Con respecto a la situación laboral de la familia y al dedicarse a trabajos agrícolas, es posible que existan periodos en los que el grupo que sostiene el pilar económico, se vea obligado a trabajar muchas horas seguidas y tengan que dejar a los pequeños solos con la consiguiente falta de atención y asistencia adecuada. En otro orden de cosas, la vivienda no es ajustada para el número de personas que la habitan y no cuenta con un mantenimiento e higiene constante.

Así pues, entre los factores de riesgo podemos decir que; con respecto a la madre considero que no ha adaptado los roles familiares adecuadamente tras el fallecimiento del padre y quizás no sepa priorizar las necesidades de los pequeños; la insuficiente red de apoyo familiar por una parte y que por otra puede llegar a ser dañina convierte este factor en importante porque parece difícil que la familia soporte otro varapalo; escasos recursos y alternativas profesionales que provocan una dependencia importante de las circunstancias laborales del grupo que sustenta las responsabilidades económicas; la vivienda no es la más apropiada para el desarrollo familiar y por ultimo los pequeños corren un riesgo importante de no recibir la escolarización correcta y soportar responsabilidades impropias de su edad.
 

Como factores de protección tenemos una cohesión e implicación familiar que apuntábamos antes, con unas relaciones aceptables en la que sus miembros demuestran predisposición para trabajar; una mínima red de apoyo familiar, quizás ampliable; y por ultimo una gran capital humano, es una familia muy grande. El hecho de que los más pequeños estén en el colegio hace que podamos contar con la institución en mayor o menor grado…

La acción educativa, como planteamos en el caso anterior, va ha depender mucho de la ayuda asistencial que se consiga ya que condiciona y modifica las prioridades y las soluciones. El simple hecho de aliviar la situación económica podría significar la liberación de la madre alguno o de los hijos mayores trabajadores y nos facilitaría mucho la labor… pero en cualquier caso la redefinición de roles debe de ser prioritaria. Un menor de trece años no puede hacerse cargo de otros dos menores, por lo tanto si no podemos liberar a algún adulto para asumir esas funciones habrá que buscar alternativas fuera, bien a través de la red de apoyo familiar o a través de servicios propios del colegio (comedor, transporte, etc.), al menos temporalmente, ya que la estructura familiar debe cambiar y para ello debemos ofrecer alternativas laborales a sus miembros, con otros horarios más definidos y estables que les permita conciliar la vida laboral y el cuidado de los niños. Desarrollar la capacidad de trabajo y organización en las tareas de la casa... mantenimiento, limpieza, tiempo dedicado a los pequeños e incluso tiempo libre asignado a cada uno, a fin de mitigar las presiones de todos pero cubriendo las necesidades familiares, enseñarles a gestionar el tiempo… hacer cuadrantes semanales, horarios, etc. ... Trabajar para ampliar la red de apoyo social y familiar es muy importante y aunque puede ser muy delicado retomar la relación con la familia política, habrá que intentarlo y al menos suavizarla porque no parece que en la situación que esta la familia actualmente pudiera soportar hostilidades desde la propia familia; y por otro lado si la red familiar no podemos reforzarla, utilizar asociaciones y recursos sociales existentes para familias numerosas.

Al contrario que en el caso anterior, aquí nos damos de bruces con una situación conflictiva y  es importante destacar la diferencia entre enfrentarte a los problemas a prevenirlos, lo segundo es mucho mejor. Gracias a los mecanismos de control de la sociedad en ocasiones nos es posible hacerlo pero en otros no. También hay que ser concientes que la trayectoria vital de las personas es importante y que las cosas normalmente no ocurren porque si, sino por consecuencia de y creo que también debemos dejar que la gente sepa enfrentarse y afrontar a las consecuencias de sus acciones. Hago este apunte porque la ayuda asistencia no es la solución a largo plazo, la solución efectiva es la educativa aunque tarde más. En el caso que nos ocupa creo que es un ejemplo de lo que quiero decir... lo fácil, en muchas ocasiones y para tapar el problema desde algunas administraciones, es buscarles trabajos mejores, ayudar económicamente a la madre para que no tenga que trabajar, que alguien se encarge de los niños mientras yo no puedo, etc.…en definitiva es solo asistir y si solo hacemos eso crearemos dependencia a la asistencia y se perderá la oportunidad de aprender. Creo que lo importante y donde verdaderamente está la ayuda es en enseñar a afrontar.

Saludos

1 comentarios:

Hola David. El análisis del caso me parece correcto y suscribo plenamente el último párrafo de tu trabajo. Creo que has hecho un estudio de este caso muy bueno y debo felicitarte por tu competencia indudable para este tipo de tarea (al menos en la teoría). Sólo quiero hacerte una pequeña observación: si algún día haces realmente este trabajo deberás hacer un esfuerzo para sintetizar la información y para concretar los objetivos de la intervención. Es posible que no lo hayas hecho por tratarse de un trabajo de clase, pero por si acaso...
¡Muy buen trabajo!

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