Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

martes, 26 de enero de 2010

Primer Caso...

En el primer caso que vimos en clase, la solicitud de intervención de los servicios sociales  llega a raíz de una detección de los servicios de asistencia sanitaria, a los cuales llega una demanda de asistencia ante una situación crisis grave de esquizofrenia paranoide de la protagonista de la historia; y que tras la valoración de los profesionales médicos y vista la situación familiar llegan a plantearse la posibilidad de que la madre no pueda desarrollar todas las capacidades necesarias para el cuidado necesario de los menores.  
 
Son los médicos los que saben que tratamiento y que efectos secundarios, así como el tiempo de hospitalización va a requerir la paciente y los que son competentes a la hora de valorar las capacidades de esta, por lo que son ellos y no la propia familia la que solicita la ayuda, produciéndose la demanda de asistencia en un contexto de control por parte de las servicios sanitarios que prevén una situación de riesgo para los menores. Suponemos que no son estos los únicos parámetros por los que inicia la acción de demanda, sino el análisis de una situación global como suele ser en estos casos… El entorno social y familiar de la paciente (la aparición de familiares directos como abuelos, hermanos, etc.…), la gravedad de la enfermedad, la relación con el marido y predisposición de este, el número de hijos, etc.….  Son todos esos detalles los que llevan a solicitar, no una intervención sino un análisis más exhaustivo, como es el caso.

Cuando el equipo de atención familiar recopila información se encuentra el siguiente panorama:

Que de manera individual el problema se centra en una madre con patología mental grave, con inestabilidad frecuente y dependencia emocional del marido, sobre la que recae la responsabilidad como ama de casa de la asistencia de cuatro menores, de los cuales algunos requieren de especial atención como el caso del que presenta dificultades en el colegio y otro con incontinencia urinaria. Debido al tratamiento médico especifico hacia su patología, se prevé una incapacidad temporal duradera para hacer frente a las necesidades básicas de todos los menores ya que es palpable la desidia incluso en su propia persona (aseo personal, limpieza general, etc.).

Además de todo esto, no cuenta con el apoyo de su marido el cual no quiere, o no sabe, actuar de manera constructiva y rehuye el problema ocupándose de mantener una frágil economía familiar procurando que no le falte el trabajo. Esto agrava la situación ya que se redefinen mal los roles entre los miembros en situaciones de crisis, asumiendo la responsabilidad del cuidado de los menores, otro menor, deteriorando la situación y las relaciones entre ellos.

La familia parece no contar una red de apoyo social ni familiar adecuada para afrontar este tipo de situaciones, y aunque el marido se estima que tiene buenas relaciones en el entorno, estas no son lo suficientemente fuertes o estrechas como para solicitar o contar con ayuda.

Con toda esta información podemos ir concretando que, al igual que el marido sustenta el pilar económico, ella sostiene el pilar emocional y asistencial; al fallar ese cimiento hace que la estabilidad familiar se tambalee, que exista una situación potencial de riesgo ya que no se pueden asegurar las atenciones básicas de los menores. Si estas circunstancias se mantienen es previsible que se agave el fracaso escolar del niño mayor, que aumente la hostilidad entre la madre y la segunda hija, que el chico con problemas de enuresis no reciba la atención adecuada y con todo esto el marido cada vez pase más tiempo fuera empeorando el ambiente. Esta es la situación que hay que evitar.

La intervención educativa debe comenzar cuando los personajes de la historia vuelven a su rutina diaria que es donde considero que se debe actuar, en su día a día. Obviamente la madre está mal, y si bien hay que actuar con ella haciéndola consciente de su situación, también es cierto que hay que intervenir con el resto de la familia… Ya lo he comentado muchas veces en este Blog con otros casos más generales y entiendo la intervención educativa a todos los niveles… no cogemos a la gente con problemas, la educamos y las volvemos a poner donde estaban... también debemos educar a la gente a convivir con gente con problemas, a adaptarse.

Volviendo al caso, la que tiene un problema de salud es la madre, pero la que tiene un problema es estructura familiar y considero que así es como hay que enfocar el asunto. La madre necesita recuperar una estabilidad y a partir de ahí, ser consciente de la situación que padece y redefinirle el rol dentro del entorno familiar. En primer lugar asegurarnos de que es capaz de seguir su propio tratamiento, aplicar rutinas de aseo personal, de los niños y la vivienda, asistencia correcta a los menores y la ocupación del tiempo libre con tareas sencillas que no la saturen, etc. Cuando estas pautas se asienten comenzar a establecer redes sociales alternativas, fomentar el contacto con familiares si es posible, con las vecinas, hacerla participar en actividades y espacios donde comparta con otras mujeres de su entorno, etc. Así no solo estaremos ofreciendo alternativas a la familia y a ella, sino disminuyendo la dependencia emocional del marido.

Pero volvemos a lo de antes… todo esto no valdrá si no encuentra un entorno que apoye estas iniciativas. Por otro lado también hay que redefinir el rol del marido en casa. No puede limitarse a sostener el pilar económico de la familia. Su responsabilidad, y más en un caso como este, debe abarcar más y eso debemos conseguirlo a base de que sea consciente y conocedor de las limitaciones que su mujer posee, que pueden ser temporales o permanentes, que pueden que mejoren o que no y que mientras tanto sus hijos también son responsabilidad suya. Se que parece muy obvio escrito así y que los contextos socioculturales en los que se dan estos casos no son los adecuados y ciertos modelos sociales son más reticentes a este tipo de intervención, pero por eso somos educadores sociales. Fomentar la cooperación del marido es fundamental y haciéndolo ocuparse poco a poco y de manera puntual con sus hijos iremos consiguiendo cosas; y no solo eso sino que las nuevas tareas le harán readaptar otros ámbitos de su vida, por ejemplo el laboral.

Por último los niños, si bien es cierto que son pequeños, al menos a los que son más mayores ya podemos animarlos a participar en una acción cooperativa familiar, enseñándolos a respetar horas de descanso, establecer rutinas tras el colegio (deberes, juego, recoger), estableciendo protocolos de actuación en casos de crisis, etc.  Sería mucho más detallada la intervención con los pequeños, pero considero tan necesaria como el resto. Toda esta acción debe plantearse de manera conjunta y a la vez progresiva, dándole sentido a todo a la vez y que todos vean los resultados… Es conveniente establecer parámetros de evaluación en distintos ámbitos y coordinarlos, controles y evaluaciones médicas, contacto con el entorno escolar de los menores y prestar atención al entorno del padre ofreciéndole alternativas adecuadas a su situación.

Para finalizar, un apunte personal, que extenderé al resto de los casos que me quedan y que considero muy importante… sobre todo, después de oír como nos relata Concha los casos que ella misma ha presenciado,  hacemos esta apreciación desde la frialdad de un caso explicado en un escrito de no más de dos folios… y desde esa perspectiva valoramos con los datos explícitos que se nos dan, pero detrás de cada nombre… hay una persona y una realidad que quizás al conocer y presenciar en su totalidad nos harían actuar y priorizar de otra manera.

Saludos

2 comentarios:

Hola David. Estoy muy satisfecha de la forma en la que has abordado este primer caso. Planteas la intervención con mucho sentido común y ya sabes que considero que eso es imprescindible en un trabajo como el nuestro. Y me parece importante esa última anotación sobre la necesidad de adaptar la intervención a las personas concretas con las que trabajamos en cada momento.
Una sola corrección: no se trata de una derivación, sino de una detección efectuada por Salud Mental. Piensa que no se trabajado con la familia. Se trabaja con la madre y, al conocer su realidad familiar, se intuye que puede haber unos menores en riesgo.

Pues corrigiendo rapidamente ;) Gracias!!

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