Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

jueves, 29 de abril de 2010

Consumo responsable...

El hecho de hacer una entrada distinta del tema que nos trajeron los compañeros relacionada con el consumo responsable es porque considero que, aunque guarda estrecha relación con la inmigración motivo de la primera exposición, la cuestión se abordó desde una posición alejada de esta. De hecho, entramos en el tema sobre el consumo responsable desde una óptica en la que se nos hace culpables del problema como consumidores finales y aunque gran parte de razón reside en ello, la metodología (de la que muchas veces hablamos en este blog) provoca impotencia en el receptor, que no puede hacer directamente nada y como consecuencia algo de rechazo… El resultado afectó a la sensibilización que se busca ante el alcance real del tema, provocando quizás una actitud defensiva ante el problema. Probablemente algo de esto se manifestó en la exposición.

La definición que aparece en Wikipedia de consumo responsable, encaja con el tono que se usó en la exposición... “Consumo responsable es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social”. Como comentamos, esta definición va en sintonía con la exposición de los compañeros porque estriba en el cambio de hábitos de consumo de los seres humanos (se interpreta como últimos consumidores), siendo estos los que son responsables de ese cambio. Pero  existen otras definiciones que apuntan en otra dirección basándose en el problema en si y no en los responsables que quizás, no seamos solo nosotros… así que se advierte que “consumo responsable es plantear el problema del hiperconsumo de las sociedades “desarrolladas” y de los grupos poderosos de cualquier sociedad, que sigue creciendo como si las capacidades de la Tierra fueran infinitas” (Daly, 1997; Brown y Mitchell, 1998; Folch, 1998; García, 1999); por lo tanto, el consumo responsable se manifiesta como una respuesta a un problema de la sociedad, sin concretar la responsabilidad.

El hecho de que se explote los recursos naturales de las sociedades menos desarrolladas en beneficio de las desarrolladas para atender su inagotable demanda es un factor que fomenta pobreza en el país de origen y en consecuencia la emigración de sus habitantes en busca de un futuro mejor. Relacionar como una consecuencia indirecta de nuestro exacerbado consumo el problema de la inmigración a nuestro país como puerta de acceso a Europa quizá hubiera sido una manera de aplicar el principio de causa-efecto directamente, a la hora de exponer el tema… ¿Somos conscientes que con según que hábitos consumistas favorecemos y alimentamos problemas que tenemos en otros ámbitos? Probablemente a partir de la respuesta a esta pregunta andamiaremos entre todos las posibles vías de intervención, pero no es la única pregunta a la que debemos hacer frente porque en la medida en la que seamos capaces de calibrar si somos o no conscientes de este hecho (que no es más que un saludable ejercicio de reflexión), debemos plantearnos que grado de responsabilidad tenemos en el asunto, porque es obvio que al consumir no contamos con la información necesaria y completa para poder tomar las decisiones adecuadas. Ahí hablaríamos también del compromiso empresarial por la sostenibilidad y también hablaríamos de una regulación coherente y comprometida. Ambas cosas, deben de ser demandadas por la sociedad a sus dirigentes y sus proveedores, una sociedad muerta e incapaz de reaccionar salvo con el silencio y el conformismo,ante acontecimientos que la afectan directamente; así que imaginaros la reacción ante cosas que afectan a los demás o a nosotros mismo de manera indirecta, como es el caso que nos ocupa.

No quisiera dejar pasar el aspecto psicológico del asunto, porque consumimos por necesidad independientemente de que sea una necesidad real o no y entramos en el campo de la manipulación psicológica a través de la publicidad y el marketing. Las empresas, cuya finalidad es el beneficio y las sociedades con sus estrictas normas y modas utilizan estas herramientas como cauces para conseguir sus objetivos. Crean necesidades, y crear necesidades no es incitar, sino coaccionar al consumo. Creo que es lícito plantearnos sin  tapujos y asumiendo que la inmensa mayoría de la población  no es capaz de permanecer ajena a esa presión consumista y por lo tanto para compensar esa incapacidad, es necesario regulación específica al respecto, porque esa manipulación y coacción restringe nuestra libertad para poder elegir. La ropa de marca, los móviles, la falta de tiempo, los cambios sociales… todo ello influye en el cambio y renovación constante de bienes que lejos ya de atender a la necesidad básica responden a exigencias coyunturales que estimulan continuamente el mercado. Ahí poco podemos hacer y más sin saber el origen y las consecuencias de nuestro consumo, así pues la regulación sería otra de nuestras necesidades, obligando a que los productos indiquen el origen  trayectoria de sus componentes, penalizar las campañas abusivas que promuevan el consumo mediante coacción (por ejemplo, ofrecer mejores ventajas del mismo producto solo al que lo consuma de nuevo y no al que lo tenga), establecer “sellos de calidad” que garanticen cumplir con los mínimos derechos de los trabajadores tanto a nivel nacional como internacional, etc.… eso tan solo serían ideas, pero chocan directamente contra los intereses de grandes empresas que obtienen grandes beneficios y que directa o indirectamente influyen en la dinámica política encargada de articular estas medidas. También debemos asegurar la supervivencia de las empresas como garantes de los medios de producción y creadoras de trabajo (que evita la pobreza); quizás para eso habría que facilitarles la labor y concienciarlas de que, como decía la definición a la que nos referimos antes, es imposible seguir “…creciendo como si las capacidades de la Tierra fueran infinitas.

Por último, considero que para tratar el tema con rigor y no caer en la ingenuidad es necesario hablar seriamente de economía, la micro y la macro, y hablar de esa manida palabra que es sostenibilidad, que implica un crecimiento razonable y en armonía con los recursos naturales y humanos. No es tan difícil, como defiendo siempre es… de sentido común y trabajo, unido a una verdadera voluntad en conseguirlo, en lucha constante con la anestesia social llamada desidia. Hay que contar con todos para todo… es un compromiso político y social, y también de trabajadores y empresarios... que debemos asumir cuanto antes sabiendo que ya vamos contra-reloj... tic, tac, tic, tac...

Saludos

2 comentarios:

Mi Muy Querido Deivi, Tu siempre pides sentido común, xo q es sentido común? Lo lógico? o el sentido comun es lo q un grupo de personas (sociedad, mayoria...) piensan q es lo "normal", conveniente, positivo...?? Lo malo del sentido comun es q no existe un sentir comun, o es más y peor aun!! que el sentido comun (general compartido) va en contra del senito común (la lógica, lo sostenible) y he aquí el problema del consumo responsable y del sentido común.
Y dicho esto... me voy a la cama jajajaja, nos vemos mñn en clase ;-)

Sara

Querida anónima (que yo conozco); primero, delimitación del concepto...
SENTIDO COMÚN, sería la facultad que DEBERÍAN poseer la mayoría de las personas, para juzgar razonablemente las cosas... pero como el termino razonable quizás no nos de la exactitud que precisas, intentaré concretar entendiendo que el sentido común consiste en la labor reflexiva de pensar, razonar, calcular, conocer y preveer las consecuencias de lógicas de las acciones que emprendemos para poder elegir la más adecuada.
En relación a la entrada, la sociedad no puede dar por bueno que el crecimiento desmesurado y sin control no le repercutirá negativamente. Lo que pasa, es que estamos acostumbrados a que nos den el razonamiento hecho (es más cómodo) y así nos tragamos todo lo que se nos cuenta, que suele responder al interés del que razona... y aquí se introduce en el concepto del “espíritu crítico” que básicamente, y desde el punto de vista psicológico, entiendo que consiste en desarrollar personalmente el proceso cognitivo de los razonamientos ajenos valorando su eficacia y validez, para eso es necesario hacerlo desde un análisis de la realidad propio… Para fomentar eso creo que está el Educador Social y además en las asignaturas se alienta en este sentido, pero tenemos el problema que esto es un esfuerzo que la gran mayoría de personas no sabe o no está dispuesto a hacer… así que compañera… ardua labor nos queda. Por lo tanto, querida anónima, además de agradecerte una vez más tu comentario, te mando mucho ánimo y un besito.

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