Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

martes, 8 de junio de 2010

Asignatura pendiente; la comunidad gitana

Si ha habido un colectivo con el que se ha intervenido en España a todos los niveles, ha sido el pueblo gitano. Un pueblo que ha pendulado desde la represión al consentimiento y viceversa y el cual, camina hacia la integración total por el desgaste del tiempo y por la semilla que la educación va plantando generación tras generación.

A veces no nos damos cuenta pero a la par que el inevitable paso del tiempo provee de años y experiencia a la persona, también la dota de una perspectiva amplia para valorar las cosas por su proceso y evolución, más que por los resultados. Recuerdo, ahora con nostalgia, el revuelo que se armó cuando le dieron a una familia gitana una de las primeras viviendas de VPO del barrio. Los críos nos pegábamos horas frente al edificio para ver sacar la cabeza al burro por la ventana de la segunda planta, el cual nos gratificaba de vez en cuando con un soberano rebuzno que se oía en toda la calle. Tras semanas de trasiegos con la policía, la mediación de asociaciones y entidades, nuestro entretenimiento salio del piso… no sin antes comprobar que la bañera de la vivienda se había convertido en un improvisado abrevadero para nuestro particular Platero. La familia continuó y hoy por hoy solo Juana, ya viuda, sigue viviendo en el piso. Es un placer verla con su roete, regalando arte y formando parte del barrio, del mismo barrio que cambiaba de acera cuando la veía y que les decían a sus pequeños que no se hicieran amigos de sus hijos… que eran gitanos. Hoy por hoy, no se concibe un jueves de playa sin ella.

Como en otras entradas, no me gusta particularizar porque cada caso tiene sus propias circunstancias y carencias, pero es una manera de ejemplificar la evolución constante y cambios en las necesidades educativas de un colectivo. Si bien hace veinticinco años la intervención educativa para la mayoría consistía habilidades sociales básicas para vivir en comunidades de vecinos, actualmente las necesidades se centran en otras cuestiones como género, escolarización, inserción sociolaboral, etc.…. No quiero decir con esto que no haya casos puntuales con necesidades específicas, sino que la gran mayoría ya se encuentra en otras instancias porque el grado de integración de la comunidad gitana es mucho mayor, aunque no total.

De ahí que sus problemas que atañen a los gitanos se van pareciendo más a los de cualquier colectivo, y así, cuestiones como el género, el trabajo infantil, la inserción sociolaboral no son problemas exclusivos del pueblo gitano. Entonces… ¿somos nosotros quien excluimos y discriminamos al trabajar? Es muy probable. Pero la detección de necesidades se hace a nivel particular en un determinado ámbito y si el colectivo que las padece esta formados por personas gitanas habrá que intervenir específicamente con ellos. Muy distinto es que si las carencias pertenecen a varios colectivos en riesgo de exclusión, optemos por una intervención específica con ellos. Eso puede ser entendido una discriminación positiva, o no… Particularmente pienso que la integración se produce en el momento que actúo con ellos por sus problemas, en lugar de su condición étnica o racial.

Así pues, nuestras compañeras comenzaban su exposición en aras de la pregunta: “¿Está estereotipada la imagen que la sociedad tiene de los gitanos?”. Según nuestros apuntes de psicología social, estereotipo, es la tendencia a percibir a una persona con base en los atributos que caracterizan a una determinada categoría o grupo social, es decir, que simplificamos la imagen de un determinado grupo, extraemos las características comunes y aplicamos directamente a la persona que pertenece a ese grupo, estigmatizando al sujeto, que tiene que luchar de partida contra esos prejuicios. Esto provoca situaciones muy injustas porque “Ca uno es ca uno y ca uno, tiene sus caunas” como sentenció el torero Rafael Guerra Bejarano "Guerrita" versionando la reflexión de su coetáneo y amigo José Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mis circunstancias".

Pero cuando analizamos las circunstancias o “caunas” de un colectivo estamos estereotipando… Cuando analizamos factores de riesgo y protección de un determinado grupo en riesgo de exclusión social ¿no lo hacemos? De hecho cuando tratamos con alguien, en un principio, le aplicamos los conocimientos aprendidos del colectivo. Si es inmigrante, partimos de que tiene poca red de apoyo, problemas culturales, experiencias traumáticas, etc. Por lo tanto la respuesta a la pregunta de las compañeras es un rotundo SI, lo está, pero… ¿esta su también estereotipada su visión como colectivo desfavorecido, en según que casos, condicionado por el hecho de ser gitanos? Pues puede ser.

Para eso están las estadísticas y los datos cuantitativos, que fundamentan estas cuestiones, pero también se pueden manipular silenciando y sesgando parte de la información. Inteligentemente así nos lo demostraron en clase facilitándonos datos objetivos del Polígono Sur en contraposición con el Parque Alcosa de lo que se deducía que Parque Alcosa, era un lugar más marginado que el Polígono Sur. Obviamente, omitieron datos sociales y solo utilizaron datos geográficos. ¿Podemos entender que las estadísticas usadas para  colectivo gitano mantienen el estereotipo? Pues también puede ser, pero no son falsas… sino que quizás se omite información.

Tras mostrarnos los datos vimos particularidades de la etnia gitana, su origen Indio, su conciencia de tener un origen común, cultura propia, etc., para llegar a la conclusión de que el pueblo gitano es un pueblo transnacional. Totalmente de acuerdo, pero por el esfuerzo de aglutinar en una definición a todos, no todos son iguales. No son iguales los gitanos andaluces ni los leoneses, ni los españoles ni los húngaros… Porque también es cierto que tienen estereotipos distintos de la sociedad con la que conviven, que también los perciben de forma distinta. Es como caer en la simpleza de que de oriente a occidente son todos árabes en el mundo musulmán.

¿Dónde estriba el eje de su exclusión social? Creo que las compañeras dieron con la tecla cuando abordaron el tema de la ley gitana. Condicionan su pertenencia a la etnia al cumplimiento de la ley gitana, ley basada en la tradición, cerrada, poco flexible e inadaptada a los tiempos. Pero… ¿es posible la integración cuando las personas objeto de intervención están atadas a sus propias cadenas? ¿Cuál sería la intervención educativa? ¿Tenemos derecho a contradecir la Ley gitana que forma parte de su cultura? En la fundamentación teórica del trabajo de mis compañeras podemos hallar algunas pistas.

Como apuntó el grupo que exponía, la Constitución española, no tiene ninguna Ley que haga mención específica  al colectivo gitano (como no podía ser de otra manera) y como reza en su  art. 14; “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” Por lo tanto, esto es aplicable a todos los españoles. ¿No es un hecho diferenciador y excluyente regirte por normas distintas al resto? Y más cuando las normas se contraponen a las que gobiernan al conjunto del Estado, y aquí recojo de la presentación de las compañeras algunos aspectos de la NO ESCRITA ley gitana, que entiende como delito;

•    Engañar, robar o delatar a otro gitano.
•    Invadir los límites del territorio de una familia “contraria”.
•    No cumplir con las leyes que hayan sido impuestas por un consejo de ancianos.
•    El incumplimiento llevará sanciones desde la agresión física al llamado destierro.
•    Si un gitano incumple una de estas leyes será sancionado por la ley gitana

Estas leyes responden a épocas en la que los gitanos, por su condición de nómadas perseguidos y excluidos sociales, necesitaban reglas para sustentar una red de apoyo para su supervivencia. También debo decir que dicha ley recoge valores solidarios e importantes desde el punto de vista social, como el respeto por sus mayores y la responsabilidad subsidiaria de la familia hacia sus miembros. Pero hay que reconocer que esto no es viable hoy en día, porque la aplicación de estas leyes constituye un elemento represor de la mujer (traducido en violencia de género), poca valoración del sistema educativo (traducido en absentismo escolar y analfabetismo), poner en un segundo plano las leyes y reglas sociales (delincuencia y actitudes antisociales), etc. Y todo ello condiciona la percepción social del colectivo, es decir, que da sentido al estereotipo.

Mientras estos problemas existan, seguiremos hablando inevitablemente del pueblo gitano en la asignatura de “Intervención educativa en problemas de desadaptación social”, igual que hablamos de otros. Si existen factores de riesgo y están relacionados con el peso que en su cultura tienen sus tradiciones, su manera de ver la realidad, y de eso creo que si es un problema educativo. A veces, la cercanía hacia un colectivo nos lleva a empatizar tanto con él, que se produce un efecto péndulo que oscila entre los extremos del rechazo y la aceptación incondicional. Ojo con eso porque hay que ser consecuente.

Es de recibo pensar que con distintos raseros es muy difícil la integración y me niego a admitir que es un problema de racismo. Si una persona de etnia gitana no trata a su pareja como dicta la ley de todos, no conduce un coche con las mismas obligaciones y responsabilidades de todos, si al no llevar a sus hijos al colegio no sufre las mismas consecuencias de todos, si tienen derecho a tomar la justicia por su mano… no podemos pretender una integración eficiente y eficaz.

Si acudimos a las entrevistas que las compañeras han hecho, es de destacar que el Presidente de la Asociación de hombres del Polígono Sur les comentara la importancia de que las asociaciones que quieran trabajar con gitanos deberían tener presencia gitana, y estoy totalmente de acuerdo por que es una forma de acercamiento, pero… ¿podemos interpretarlo como las dificultades que entraña el acceso a ellos de los no gitanos a estas alturas de la historia? y… ¿Es necesario que un colectivo renuncie a sus tradiciones para la integración?

No es necesario. Las culturas, los pueblos, las naciones, los estados o las sociedades se encuentran en constante evolución y se adaptan a nuevas circunstancias y nuevas formas de pensar que responden a nuevas necesidades… educativas, sanitarias, sociales, legislativas y no pueden permanecer al margen, porque eso es marginarse. Muchos, a nivel particular y colectivo ya lo han conseguido con éxito sin renunciar ser gitano que es mucho más que ser fiel a una tradición.
La educación transmitida de los mayores a jóvenes, al no estar adaptada, provoca estancamiento, inadaptación, exclusión y la larga, la desaparición. No me refiero ni mucho menos al colectivo gitano pero si a sus leyes, porque si no las adaptan, si no las reescriben (sin valor legislativo pero si ético), si no las flexibilizan, si no la hacen compatible con el entorno en el que desarrollan su vida social, las leyes gitanas desaparecerán por completo y eso si será una perdida cultural para todos.

Siempre he entendido la intervención educativa desde un modelo ecológico-sistémico, donde se actúa con todas las partes, marginados y marginadores, incluidos y excluidos, donde unos y otros aprenden a respetarse mutuamente y a convivir aceptando las diferencias como un hecho natural, lo cual requiere de esfuerzos de todas las partes.

No quiero dejarla sensación de que la comunidad gitana no se esfuerce por conseguir su integración social, no sería cierto. Se ha andado un largo camino, pero aún queda un trecho que recorrer en ambos sentidos para dejar de hablar de esto y que decir gitano no implique ni marginación, ni exclusión social... solo riqueza cultural.

Saludos

Comparte este blog...