Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

miércoles, 23 de junio de 2010

Desde los asientos de atrás

Este que escribe, que lleva ya tiempo siendo joven, paseaba por el propio recuerdo con la excusa de una vieja caja de fotografías, un antiguo parte de clase y un encuentro casual la tarde antes, que daba pie a rescatar de la memoria situaciones y escenas que releídas, dan una explicación plausible no solo a mi situación vital actual, sino el porque de muchas cosas que ocurrieron en el pasado que a su vez, explican las del presente.

Una de las cosas que llamó mi atención fue comprobar como en todas las fotografías aparezco al fondo, al final como en clase al recitar el inventario de alumnos, a mi por apellido me tocaba el último. Además de eso, desde los primeros registros del recuerdo que tengo, siempre estuve situado al fondo. Quizás, mi envergadura física ha influido siempre en ello y probablemente fuera la razón por la que me relegaran a los asientos del final, donde estaban los que no atendían, los que no hacían caso, los que hablaban en clase, los que cambiaban cromos, los desadaptados, los excluidos de la lección magistral en favor de aquellos que estaban siempre dispuestos a borrar la pizarra y a traer los deberes hechos. 

Quizás el ser físicamente más grande que el resto de mi clase fue determinante para estar siempre en contacto con la facción disidente, la que cuestiona, la que se pregunta, la que sabía cosas que no entraban en los exámenes, la que hacía planes para cuando acabara la clase… pero también lo fue para contemplar la realidad desde una perspectiva distinta y ver a los demás cuando no se creen observados, percibiendo el conjunto y no lo particular, y comprender lo que otros dejan atrás porque solo ven lo que tienen delante… En la actualidad, sigo sentándome en los asientos de atrás, por inercia, por costumbre, quizás por fidelidad o quizás por que ya se haya convertido en una parte de mi de la que no puedo deshacerme y que sin darme cuenta suponga la marca de muchas de las redacciones que elaboro y que quedan impregnadas de ese enfoque que intenté aplicar al blog y a todo aquello que cuestiono, mediante el profundo ejercicio de reflexión que me supone la afición que tengo por escribir.

Atrás quedan, con la excusa de esta asignatura, cincuenta y dos entradas expresando opiniones, meditando, volviendo a cuestionar las propias ideas analizándolas desde el punto de vista de la exclusión social, en definitiva… creciendo.

Como todo lo que supone un reto, es para mí una necesidad vivirlo con pasión. No se hacerlo de otra manera. La devoción por caminar que tengo me ha enseñado a lo largo de cientos de kilómetros que no existe final de trayecto que importe, porque más tarde o mas temprano se llega, solo importa lo ocurrido durante la travesía… como la vida misma. Disfrutar, discutir, pelear, competir, reír, llorar, pasarlo bien y pasarlo mal no es más que un síntoma de estar vivo, de ser consciente de tu presente y de continuar caminando. Nada tendrá importancia salvo el recuerdo dentro de unos años.

Todavía hay quien todo esto no lo entiende… pero quizás se trate de una dificultad para sentarse por un momento en los asientos de atrás o no, quien sabe… Cada cual que llene su alforja con lo que pueda durante el trayecto. En mi caso, como cuento con experiencia, lleno mi mochila con un montón de cosas positivas donde “intervención” (como llamamos a esta asignatura) tiene un su hueco, compartiendo espacio con otras materias que han sido para mi especiales. Las exposiciones, la participación, la horas escribiendo, las horas leyendo, los debates con los compañeros… NADA, absolutamente NADA, recompensará todo eso más que la satisfacción personal que ya tengo por el trabajo hecho.

Se acaba segundo y parece que fue ayer cuando pisé después de tantos años la UPO para realizar la matrícula en Educación Social sin la seguridad de poder mantener la apuesta ni el nivel exigido. En lo personal no me lo han puesto fácil, pero quien pelea, no está muerto. Queda un año. La razón se serena y el corazón sufre porque tercero va a pasar volando… para alivio de la razón y resignación ventricular.

Como ya adelanté este blog se mantendrá, es un válvula de escape para mi y alimenta al incansable gusanillo de la escritura. No solo tratará la exclusión social, muy probablemente muchas más cosas que tengan poco que ver entre si, no lo se, tampoco la frecuencia con la que  escribiré, pero lo que si tengo claro es que llevará impresa la particular perspectiva que da ver las cosas… desde los asientos de atrás.

Saludos

2 comentarios:

Joder David, me ha encantado esta entrada.... Me gusta muchísimo como escribes y me alegro de que el blog siga activo, porque mientras sea así seguiré visitando y leyendo.

Un abrazo de una chica que también veía la pizarra desde los asientos de atrás (aunque no precisamente por mi corpulencia física jeje)

Muchas gracias Macarena por comentar y por las pabras de ánimo que das. Seguiemos echandole un ratito al blog, poco a poco, como a todo en la vida....
bss

Comparte este blog...