Educación Social y otras cosas mucho menos importantes...

UNICEF: El Reto

Hay números que duelen, 650.000 menores de 5 años necesitarán ayuda urgente para sobrevivir en Etiopía antes de finales de año, pero afortunadamente hay números que salvan vidas....

El sistema educativo es anacrónico

Ken Robinson, acusa al sistema educativo de cercenar el talento y las habilidades de los individuos por la falta de motivación.

Jhon Hardy, la escuela verde de mis sueños

John Harde por la Escuela Verde, un colegio de Bali en plena naturaleza, donde se enseña a los niños a construir, cultivar, crear

Retomando el Blog...

Han sido unos meses intensos en los que he dejado de escribir en el blog. Volvemos!!.

Pide a la ministra Leire Pajín que escuche a las trabajadoras del sexo

Petición ciudadana ante la preocupación de la situación de indefensión actual de quienes ejercen la prostitución por decisión propia.

Diez millones de personas hacen frente a la hambruna

Diez millones de personas hacen frente a la hambruna después de la peor sequía registrada en África del este en 60 años.

Protesta ante el Banco Mundial

Son muchos los blogs independientes expertos en macroeconomía, que apuntan que tras la inicial crisis económica nos asolará la crisis energética.

Modelos Educativos

Entendemos que muchos de los problemas que nos acechan tienen una importante dimensión educativa a la que no a acabamos de abordar con éxito.

Paraísos fiscales

Desde la ONG InspirAction, emiten la siguiente nota de prensa de la que Desde los asientos de atrás, como en otras ocasiones, con gusto, nos hacemos eco...

sábado, 30 de enero de 2010

Fuerte Apache

En FUERTE APACHE nos encontramos ante una historia que se desarrolla en el entorno de los educadores sociales en la intervención con menores en España. El protagonista es un educador social experimentado el cual lleva una vida un poco apática y monótona, que debido a la rutina, efectividad y transcurrir del trabajo va perdiendo la ilusión por su labor hasta que se cruza con él en el centro de menores un chico magrebí con el cual es capaz de lograr un nivel de implicación como hacía tiempo que no tenía, gracias a la buena respuestas y aptitudes de este…

La película se rueda en 2006 y se estrena en 2007, en pleno apogeo del debate social de la ley del menor que tanta polémica ha levantado por casos sangrantes como el de Sandra Palos o el “Asesino de la catana” (cuyas resoluciones judiciales se supieron unos años antes), donde la protección jurídica y la responsabilidad efectiva de los menores hicieron cuestionarse públicamente la labor de estos centros, el tratamiento que tienen y el resultado real con estos niños. Actualmente la polémica sigue con casos como el de Marta del Castillo. La película trata de mostrar la realidad de estos centros e invita a pensar sobre su efectividad y conveniencia.

El centro de menores en el que trabaja Toni, es donde acaban, según sus propias palabras, los casos más complicados y que han fracasado en otras instituciones de este tipo (de ahí el símil con Fuerte Apache como ultimo reducto). Se surte así no solo de chicos con problemas con la ley, aunque estos parecen mayoritarios, sino también de acogida de menores cuya tutela se les ha retirado a los padres. Los perfiles de los educadores son variopintos, esta desde el más experimentado como es el caso de Toni,  otros veteranos más jóvenes y recién llegados como es el caso de David con escasa experiencia. Con estos recursos humanos y con el limitado apoyo de un vigilante de seguridad, el centro se convierte en un trinchera de contención hasta que los niños dejen legalmente de serlo y hay veces que la intervención se realiza con el suficiente tiempo y en otras ocasiones se convierte en un mero tramite hasta que tengan la mayoría de edad. Así pues, este centro se convierte en un contenedor social donde aparcar los menores conflictivos que los mecanismos del sistema no saben muy bien que hacer.


Para este caso hemos elegido a Lucho (interpretado por Eric Álvarez), el chico de la cresta que aparece en el cartel de la película en primer plano. El motivo por el que he elegido a este personaje es porque la suya es una de las pocas historias donde obtenemos una visión más clara de las circunstancias de su entorno familiar y al no ser uno de los protagonistas principales de la película no se detalla la intervención con él salvo en momentos puntuales.
 
Lucho parece tener alrededor de unos catorce años, proviene de un entorno cercano al de la institución, un barrio marginal de Barcelona (el Raval, también conocido como el barrio chino) y se nos insinúa a lo largo de la historia (alrededor del minuto 20’) que su madre tiene problemas con las drogas y que su medio de vida es la prostitución. Probablemente los servicios sociales hayan iniciado medidas proteccionistas con el menor mucho antes (porque parece que Lucho lleva tiempo en el centro) y tras haber no haber obtenido resultados satisfactorios en la intervención con la madre, se han visto obligados a retirarle la custodia, aunque esto no está claro ya que cabe la posibilidad de que haya sido ella misma la que haya solicitado ayuda aunque sea poco probable. Por la edad de Lucho habrá sido difícil que una familia se haga cargo de él y además podemos ver que existe cierto apego del crío con la madre, posiblemente porque no existan otros familiares. La madre muestra cariño por su hijo y es precisamente este hecho por el que lo rechaza, siendo consciente de no ser capaz de darle un entorno adecuado, aunque insisto no sabemos si tras la actuación de los servicios sociales o por iniciativa propia. Lucho no se ve un niño especialmente conflictivo aunque si se le ve curtido para su edad por su experiencia vital y las relaciones con los chicos del entorno del centro.

Como factores de riesgo del chico nos encontramos como su entorno familiar, compuesto solo por la madre que no está en condiciones, ni parece que vaya a estarlo. Probablemente no tenga una red de apoyo familiar más allá ella y esté totalmente solo, ahí se detecta cierta necesidad afectiva que se manifiesta en ocasiones. El propio centro en el que se encuentra, que por la dureza del mismo le hace establecer relaciones con chicos de su edad que arrastran un historial mucho más delictivo, conflictivo y duro que él. Entre los factores de protección, aunque son escasos, el chico muestra actitudes colaboradoras, se relaciona bien, tiene cierta autonomía y parece dejarse guiar bien por los educadores, no parece consumir drogas, no es violento, parece ser un elemento de cohesión dentro del grupo, así como se ha adaptado bien a la vida en el centro, también parece ser consciente del grave problema de la madre.
 
Considero que el internamiento de Lucho en este centro no es adecuado, pero estos intereses de se contraponen con los del centro, así parece… que afecta la historia de Lucho en el centro a otros niños, por ejemplo Tarik... ¿Es posible que Toni vea a Tarik igual de atrapado que Lucho en la institución? Es muy posible y así lo aconseja en una reunión tratando caso por caso (alrededor del minuto 49’), ya que da la impresión y viéndolo desde la perspectiva de Lucho que ha sido lo que le ha pasado… él no debiera estar ahí. Para valorar los objetivos educativos nos debemos de plantear el tiempo que nos queda con él, porque probablemente si no procuramos una formación adecuada y una orientación laboral correcta, cuando llegue a la edad límite de estar en el centro volverá a la calle y solo tendrá el entorno de la madre al que por su apego acudirá y todo el trabajo anterior no valdrá para nada. Debería de escolarizarse fuera del centro y fomentarle amistades y un entorno normalizado, dejando la institución en un segundo plano, aunque lo suyo sería una familia de acogida temporal, y establecer un plan de actividades que doten a Lucho de recursos para huir de la indefensión en la que se va ha ver… cursos de formación laborar específica, inclusiones en plan de inserción sociolaboral (prácticas) y vigilar detenidamente el desarrollo social que se va obteniendo para saber problemas reales futuros se va a enfrentar. Establecer un punto de referencia futuro… es decir, si no creamos un entorno medianamente fuerte, un pilar donde pueda acudir ante posibles eventualidades volverá al entorno de la madre. Otro objetivo debe de ser fomentar su independencia y su autonomía personal, fortalecer su autoestima consiguiendo resultado escolares (títulos formativos, becas, etc.….). Hacerlo conocedor de recursos y capacidades propias y externas así como adiestrarlo en el manejo de los mismos. Si conseguimos que Lucho sea capaz de crear un entorno sano propio, será él que pueda ayudar a su madre en un futuro…


Para terminar dejo el trailer que precedió a la pelicula, donde creo que se recogen todas la imagenes donde sale la policía y casi todas las de violencia.. hay que vender, pero me quedo con la frase que es algo que debemos de aprender y tener en cuenta todos... "Cuando la vida no te sonrie hay oportunidades que no puedes dejar pasar"


Saludos

jueves, 28 de enero de 2010

El tercer caso....


Esta vez, la problemática a la que nos enfrentamos en el tercer caso es muy diferente a las anteriores y el riesgo de exclusión social es muy alto, ya que la familia de la que nos ocupamos cuenta con un largo recorrido y arrastra una concatenación de dificultades que los sitúa en una complicada tesitura actual.

En esta ocasión, en un contexto de control, a través de los mecanismos existentes, en el colegio se detectan reiteradas faltas de asistencia a clase de un menor de trece años y lo deriva a la correspondiente unidad de asuntos sociales para saber que está ocurriendo, ya que les es imposible contactar con la familia para obtener más detalles y conocen la ausencia del padre por defunción desde hace tres años, por lo tanto es una derivación del centro escolar. 



Cuando los servicios sociales recaban la información pertinente se encuentran, a nivel individual, a una madre viuda a cargo de siete hijos, de los cuales cuatro se encuentran en una franja de edad entre los veinte y dieciséis años que ya se dedican a trabajar, y los otros tres con edades entre los trece y cuatro años. Desde la muerte del padre, la familia parece estar desestructurada y existen dos puntos más débiles por donde está teniendo problemas la familia. Por un lado la madre y por otro el pequeño de trece años. Al parecer la madre ha llevado una vida marcada por la trayectoria de su marido, el cual ha sido inestable laboralmente, relacionado con el mundo de la droga, con continuos cambios de domicilio y tras su muerte ella se ve obligada a tirar de la familia como puede, pero sin una dirección definida, esto provoca que debido a las necesidades y circunstancias, el primer grupo de hijos mayores en edad de trabajar junto a ella asumen el sustento económico de la familia, relegando el plano afectivo y asistencial a un segundo lugar, tanto es así que le toca al menor de trece años asumir el papel de cuidador de los dos más pequeños, con el consiguiente perjuicio para él y el potencial riesgo para los menores.

A nivel familiar, las relaciones entre ellos no son conflictivas y de hecho se constata que existe una organización cooperativa entre ellos, no la adecuada (y no me adelanto), pero si la hay. Sin embargo, la red de apoyo familiar está deteriorada al menos en parte, y si bien por la familia de ella hay alguna colaboración, por la familia del padre fallecido no solo no la hay sino que hay acciones hostiles contra ellos como es el caso de echarlos de una vivienda anterior. Esto último... me voy a permitir la licencia de no valorarlo negativamente, con las debidas reservas obviamente, ya que ha podido ser un factor de cohesión de la unidad familiar al perder al padre y el apoyo de la familia política a la vez. Con respecto a la situación laboral de la familia y al dedicarse a trabajos agrícolas, es posible que existan periodos en los que el grupo que sostiene el pilar económico, se vea obligado a trabajar muchas horas seguidas y tengan que dejar a los pequeños solos con la consiguiente falta de atención y asistencia adecuada. En otro orden de cosas, la vivienda no es ajustada para el número de personas que la habitan y no cuenta con un mantenimiento e higiene constante.

Así pues, entre los factores de riesgo podemos decir que; con respecto a la madre considero que no ha adaptado los roles familiares adecuadamente tras el fallecimiento del padre y quizás no sepa priorizar las necesidades de los pequeños; la insuficiente red de apoyo familiar por una parte y que por otra puede llegar a ser dañina convierte este factor en importante porque parece difícil que la familia soporte otro varapalo; escasos recursos y alternativas profesionales que provocan una dependencia importante de las circunstancias laborales del grupo que sustenta las responsabilidades económicas; la vivienda no es la más apropiada para el desarrollo familiar y por ultimo los pequeños corren un riesgo importante de no recibir la escolarización correcta y soportar responsabilidades impropias de su edad.
 

Como factores de protección tenemos una cohesión e implicación familiar que apuntábamos antes, con unas relaciones aceptables en la que sus miembros demuestran predisposición para trabajar; una mínima red de apoyo familiar, quizás ampliable; y por ultimo una gran capital humano, es una familia muy grande. El hecho de que los más pequeños estén en el colegio hace que podamos contar con la institución en mayor o menor grado…

La acción educativa, como planteamos en el caso anterior, va ha depender mucho de la ayuda asistencial que se consiga ya que condiciona y modifica las prioridades y las soluciones. El simple hecho de aliviar la situación económica podría significar la liberación de la madre alguno o de los hijos mayores trabajadores y nos facilitaría mucho la labor… pero en cualquier caso la redefinición de roles debe de ser prioritaria. Un menor de trece años no puede hacerse cargo de otros dos menores, por lo tanto si no podemos liberar a algún adulto para asumir esas funciones habrá que buscar alternativas fuera, bien a través de la red de apoyo familiar o a través de servicios propios del colegio (comedor, transporte, etc.), al menos temporalmente, ya que la estructura familiar debe cambiar y para ello debemos ofrecer alternativas laborales a sus miembros, con otros horarios más definidos y estables que les permita conciliar la vida laboral y el cuidado de los niños. Desarrollar la capacidad de trabajo y organización en las tareas de la casa... mantenimiento, limpieza, tiempo dedicado a los pequeños e incluso tiempo libre asignado a cada uno, a fin de mitigar las presiones de todos pero cubriendo las necesidades familiares, enseñarles a gestionar el tiempo… hacer cuadrantes semanales, horarios, etc. ... Trabajar para ampliar la red de apoyo social y familiar es muy importante y aunque puede ser muy delicado retomar la relación con la familia política, habrá que intentarlo y al menos suavizarla porque no parece que en la situación que esta la familia actualmente pudiera soportar hostilidades desde la propia familia; y por otro lado si la red familiar no podemos reforzarla, utilizar asociaciones y recursos sociales existentes para familias numerosas.

Al contrario que en el caso anterior, aquí nos damos de bruces con una situación conflictiva y  es importante destacar la diferencia entre enfrentarte a los problemas a prevenirlos, lo segundo es mucho mejor. Gracias a los mecanismos de control de la sociedad en ocasiones nos es posible hacerlo pero en otros no. También hay que ser concientes que la trayectoria vital de las personas es importante y que las cosas normalmente no ocurren porque si, sino por consecuencia de y creo que también debemos dejar que la gente sepa enfrentarse y afrontar a las consecuencias de sus acciones. Hago este apunte porque la ayuda asistencia no es la solución a largo plazo, la solución efectiva es la educativa aunque tarde más. En el caso que nos ocupa creo que es un ejemplo de lo que quiero decir... lo fácil, en muchas ocasiones y para tapar el problema desde algunas administraciones, es buscarles trabajos mejores, ayudar económicamente a la madre para que no tenga que trabajar, que alguien se encarge de los niños mientras yo no puedo, etc.…en definitiva es solo asistir y si solo hacemos eso crearemos dependencia a la asistencia y se perderá la oportunidad de aprender. Creo que lo importante y donde verdaderamente está la ayuda es en enseñar a afrontar.

Saludos

Yo solo se que no...



Y yo solo se... que si hablamos de trabas e impedimentos como en la viñeta, obtendremos más problemas; si por el contrario hablamos de propuestas y soluciones... eso será lo que encontraremos...


Saludos

miércoles, 27 de enero de 2010

Segundo caso...

En este segundo caso, al encontrarnos en una población en torno a los 20.000 habitantes, el Ayuntamiento probablemente cuenta con Servicios Sociales propios y presta el SIVO (servicio de información, valoración y orientación) a través del cual y previa demanda de una vivienda de protección oficial, se muestran indicios de otras posibles problemáticas las cuales pueden necesitar de una intervención educativa.

En este caso la demanda de la familia de ayuda económica se produce  en un contexto asistencial, pero eso no es más es la punta del iceberg, ya que eso puede tratarse, como así parece, de la sintomatología de otros problemas de fondo los cuales afloran a través de una entrevista. Como en todo proceso de demanda, se requiere por parte de los servicios sociales un estudio y valoración de la situación que realizan los profesionales del departamento, los cuales suelen ser unidades multidisciplinares donde trabajan psicólogos, trabajadores sociales y cada vez más… educadores.

Cuando se recaban los datos de referentes al problema y desde una perspectiva multidimensional; a nivel individual nos encontramos con una madre con problemas evidentes de coordinación y coherencia donde se evidencian dificultades para afrontar un embarazo no deseado ni previsto, y no solo desde el punto de vista económico sino a nivel psicológico.Es una madre joven y con escasos recursos personales y con dificultades para las relaciones personales fuera del entorno familiar. Por otro lado cuenta con una red de apoyo familiar pero insuficiente para actuar sobre los dos niños menores de dos años que tiene y del que viene, que además nace con discapacidad y requerirá de atención y cuidados especiales. A todo esto hay que añadir que se le diagnostica, una vez iniciados los tramites asistenciales de la vivienda, una esquizofrenia paranoide, lo cual coloca la situación de los menores en una posible situación de riesgo ya que se muestra distante en su relación con los hijos y no podemos asegurar una asistencia adecuada de los mismos.


A nivel familiar, el marido no cuenta con una situación laboral estable (con el consiguiente riesgo de pobreza) y aunque muestra buena predisposición para trabajar, tiene escasos recursos personales y en él se basa el sustento económico de la familia. Aunque de personalidad débil, mantiene una aparente sociabilidad con el entorno y buenas relaciones con la madre demostrando interés y afecto por los niños pero no tiene una red de apoyo funcional propia por distancia geográfica. La situación actual de los niños es buena y están atendidos, pero, como decimos, corren peligro por el desarrollo de la enfermedad de la madre, la fragilidad de la red de apoyo, recursos personales y como la inestabilidad del laboral del padre. El fuerte apego del hijo mayor hacia la madre, debe de ser observado con detenimiento, ya que más adelante puede suponer un problema. Aún así, todavía ambos niños son pequeños y las posibles complicaciones aún no se han desarrollado plenamente. Eso, da al equipo de trabajo ventaja porque va actuar en algunas dimensiones del problema de manera preventiva.


A nivel social, la madre tiene escasas o nulas relaciones con el entorno, el padre aunque es más sociable es escaso en recursos personales, el soporte social familiar es insuficiente, las condiciones de la vivienda actual son insalubres y ausencia de planificación familiar.


Así que con todo esto y a modo de resumen podemos afirmar que en este caso, un factor económico desencadena una demanda que pone de manifiesto una situación mucho más complicada de lo que parece a simple vista y que nos desvela, tras profundizar más en el asunto una potencial situación de riesgo para los menores. Una vez iniciada la demanda de asistencia y con el debido seguimiento se detectan desde el inicio dos nuevos problemas: la enfermedad mental de la madre y problemas de discapacidad en la recién nacida.


Para poder diseñar un proceso de ayuda en este complicado caso considero que primero es hacer un inventario de recursos con los que cuenta la familia actualmente… trabajo del padre (maniobrabilidad económica), medir las posibilidades de la red de ayuda, valorar las capacidades y límites de los padres, etc.; y después hacer otro inventario de necesidades actuales y futuras… una vivienda adaptada, previsiones económicas de tres niños, una planificación familiar adecuada, necesidades básicas de los menores, etc. De esta manera podremos valorar en que grado se encuentra cada dimensión del problema y así poder elaborar un plan de acción educativa eficaz que pueda aliviar esta situación. Aquí creo que es importante distinguir dos vertientes de la intervención; por un lado se va a necesitar una ayuda asistencial en lo referente a la vivienda, adaptación de esa vivienda a la discapacidad de la niña, ayudas económicas y materiales para asegurar el sustento y asistencia de los niños, etc. Que considero más propia del trabajador social; y por otro la acción educativa para reforzar factores de protección y procurar alternativas y recursos sociales a la familia. Hago esta diferencia porque tiene que haber un trabajo paralelo y coordinado entre un trabajador social y un educador social, y porque la labor de uno modificará factores de riesgo que harán cambiar los objetivos del otro. Por ejemplo, el conseguir algún tipo de ayuda económica o asistencial con el tema de la niña modificará la prioridad de fortalecer la red de apoyo social.


Ante este caso, y una vez identificados los factores de riesgo, debemos aprovechar los factores de protección que tenemos y al menos, contamos con un núcleo familiar aún estructurado, un padre implicado con los hijos, existe una red social y familiar (aunque débil, pero existe) y actualmente los niños no están desatendidos. Por todo ello, como educadores nuestra línea de trabajo se debe centrar en reorganizar, replantear los recursos existentes y a partir de ahí, optimizarlos.


Con respecto a la madre (como en caso anterior y ya que padece la misma dolencia pero al parecer en menor grado) sería conveniente que fuera consciente de la situación que padece, capacitarla para seguir su propio tratamiento, establecer rutinas del cuidado de los niños que los acerque a ellos y concienciarla e informarla de las posibilidades de una planificación familiar adecuada. En este caso es fundamental que ambos tomen conciencia de esto  porque un cuarto hijo sería un desastre. Una vez más, ocupar su tiempo libre y fomentar las redes sociales se convierte en una necesidad que debemos cubrir, en este caso lo más conveniente sería establecer contacto con asociaciones que traten específicamente el problema de la recién nacida, así nos aseguraremos ampliar la red social en función de las necesidades de los menores y será importante para un futuro seguimiento.


Con respecto al padre, aunque tiene predisposición a colaborar, debe recibir formación adecuada para ser efectivo con el manejo de los niños e incluso con la enfermedad de la madre, de esta manera estaremos estimulando sus capacidades y por tanto mejoraremos su fortaleza mental. La red de apoyo familiar, aunque escasa también puede ser optimizada para que no se sature y desaparezca, por ejemplo estableciendo turnos, rutinas, pautas hablando con ellos y valorando sus necesidades y disponibilidad, así dinamizaremos las relaciones familiares incluso con la más lejana, haciéndola participe aunque sea de manera parcial ya que las relaciones con el padre son buenas. Una vez escolarizados los pequeños, hay que evaluar y vigilar la progresión de los mismos a fin de detectar cualquier desviación futura.


Todo este de un trabajo requiere de seguimiento y evaluación constante, para prevenir y detectar posibles fisuras en la nueva estructura propuesta, así como un control medico evolutivo y periódico de la madre y de la niña, progreso de los pequeños en el colegio, tantear el estado de la red familiar, participación en asociaciones, incidencias, etc.…


En este caso me ha parecido muy importante la forma de detección del asunto, es algo parecido a lo que en la contabilidad es la auditoria, se tira de un hilito por pequeño que parezca y se detectan los grandes problemas. Los servicios sociales tienen esa labor auditora de la información que reciben y deben de estar muy atentos a los pequeños detalles, a la sintomatología y eso depende mucho de la experiencia, porque hay mucha diferencia de actuar sobre un problema o actuar para prevenirlo.


Saludos


martes, 26 de enero de 2010

Y aquí... ¿que hacemos?

A veces... el destino es más cruel que el peor guionista de cine... Os dejo una noticia que  leí en Terra el pasado sábado... Leer noticia.

Sin duda, la decisión la tomará un juez pero me da que la labor de los servicios sociales va a ser fundamental... antes y después de lo que diga la justicia.

Saludos

Primer Caso...

En el primer caso que vimos en clase, la solicitud de intervención de los servicios sociales  llega a raíz de una detección de los servicios de asistencia sanitaria, a los cuales llega una demanda de asistencia ante una situación crisis grave de esquizofrenia paranoide de la protagonista de la historia; y que tras la valoración de los profesionales médicos y vista la situación familiar llegan a plantearse la posibilidad de que la madre no pueda desarrollar todas las capacidades necesarias para el cuidado necesario de los menores.  
 
Son los médicos los que saben que tratamiento y que efectos secundarios, así como el tiempo de hospitalización va a requerir la paciente y los que son competentes a la hora de valorar las capacidades de esta, por lo que son ellos y no la propia familia la que solicita la ayuda, produciéndose la demanda de asistencia en un contexto de control por parte de las servicios sanitarios que prevén una situación de riesgo para los menores. Suponemos que no son estos los únicos parámetros por los que inicia la acción de demanda, sino el análisis de una situación global como suele ser en estos casos… El entorno social y familiar de la paciente (la aparición de familiares directos como abuelos, hermanos, etc.…), la gravedad de la enfermedad, la relación con el marido y predisposición de este, el número de hijos, etc.….  Son todos esos detalles los que llevan a solicitar, no una intervención sino un análisis más exhaustivo, como es el caso.

Cuando el equipo de atención familiar recopila información se encuentra el siguiente panorama:

Que de manera individual el problema se centra en una madre con patología mental grave, con inestabilidad frecuente y dependencia emocional del marido, sobre la que recae la responsabilidad como ama de casa de la asistencia de cuatro menores, de los cuales algunos requieren de especial atención como el caso del que presenta dificultades en el colegio y otro con incontinencia urinaria. Debido al tratamiento médico especifico hacia su patología, se prevé una incapacidad temporal duradera para hacer frente a las necesidades básicas de todos los menores ya que es palpable la desidia incluso en su propia persona (aseo personal, limpieza general, etc.).

Además de todo esto, no cuenta con el apoyo de su marido el cual no quiere, o no sabe, actuar de manera constructiva y rehuye el problema ocupándose de mantener una frágil economía familiar procurando que no le falte el trabajo. Esto agrava la situación ya que se redefinen mal los roles entre los miembros en situaciones de crisis, asumiendo la responsabilidad del cuidado de los menores, otro menor, deteriorando la situación y las relaciones entre ellos.

La familia parece no contar una red de apoyo social ni familiar adecuada para afrontar este tipo de situaciones, y aunque el marido se estima que tiene buenas relaciones en el entorno, estas no son lo suficientemente fuertes o estrechas como para solicitar o contar con ayuda.

Con toda esta información podemos ir concretando que, al igual que el marido sustenta el pilar económico, ella sostiene el pilar emocional y asistencial; al fallar ese cimiento hace que la estabilidad familiar se tambalee, que exista una situación potencial de riesgo ya que no se pueden asegurar las atenciones básicas de los menores. Si estas circunstancias se mantienen es previsible que se agave el fracaso escolar del niño mayor, que aumente la hostilidad entre la madre y la segunda hija, que el chico con problemas de enuresis no reciba la atención adecuada y con todo esto el marido cada vez pase más tiempo fuera empeorando el ambiente. Esta es la situación que hay que evitar.

La intervención educativa debe comenzar cuando los personajes de la historia vuelven a su rutina diaria que es donde considero que se debe actuar, en su día a día. Obviamente la madre está mal, y si bien hay que actuar con ella haciéndola consciente de su situación, también es cierto que hay que intervenir con el resto de la familia… Ya lo he comentado muchas veces en este Blog con otros casos más generales y entiendo la intervención educativa a todos los niveles… no cogemos a la gente con problemas, la educamos y las volvemos a poner donde estaban... también debemos educar a la gente a convivir con gente con problemas, a adaptarse.

Volviendo al caso, la que tiene un problema de salud es la madre, pero la que tiene un problema es estructura familiar y considero que así es como hay que enfocar el asunto. La madre necesita recuperar una estabilidad y a partir de ahí, ser consciente de la situación que padece y redefinirle el rol dentro del entorno familiar. En primer lugar asegurarnos de que es capaz de seguir su propio tratamiento, aplicar rutinas de aseo personal, de los niños y la vivienda, asistencia correcta a los menores y la ocupación del tiempo libre con tareas sencillas que no la saturen, etc. Cuando estas pautas se asienten comenzar a establecer redes sociales alternativas, fomentar el contacto con familiares si es posible, con las vecinas, hacerla participar en actividades y espacios donde comparta con otras mujeres de su entorno, etc. Así no solo estaremos ofreciendo alternativas a la familia y a ella, sino disminuyendo la dependencia emocional del marido.

Pero volvemos a lo de antes… todo esto no valdrá si no encuentra un entorno que apoye estas iniciativas. Por otro lado también hay que redefinir el rol del marido en casa. No puede limitarse a sostener el pilar económico de la familia. Su responsabilidad, y más en un caso como este, debe abarcar más y eso debemos conseguirlo a base de que sea consciente y conocedor de las limitaciones que su mujer posee, que pueden ser temporales o permanentes, que pueden que mejoren o que no y que mientras tanto sus hijos también son responsabilidad suya. Se que parece muy obvio escrito así y que los contextos socioculturales en los que se dan estos casos no son los adecuados y ciertos modelos sociales son más reticentes a este tipo de intervención, pero por eso somos educadores sociales. Fomentar la cooperación del marido es fundamental y haciéndolo ocuparse poco a poco y de manera puntual con sus hijos iremos consiguiendo cosas; y no solo eso sino que las nuevas tareas le harán readaptar otros ámbitos de su vida, por ejemplo el laboral.

Por último los niños, si bien es cierto que son pequeños, al menos a los que son más mayores ya podemos animarlos a participar en una acción cooperativa familiar, enseñándolos a respetar horas de descanso, establecer rutinas tras el colegio (deberes, juego, recoger), estableciendo protocolos de actuación en casos de crisis, etc.  Sería mucho más detallada la intervención con los pequeños, pero considero tan necesaria como el resto. Toda esta acción debe plantearse de manera conjunta y a la vez progresiva, dándole sentido a todo a la vez y que todos vean los resultados… Es conveniente establecer parámetros de evaluación en distintos ámbitos y coordinarlos, controles y evaluaciones médicas, contacto con el entorno escolar de los menores y prestar atención al entorno del padre ofreciéndole alternativas adecuadas a su situación.

Para finalizar, un apunte personal, que extenderé al resto de los casos que me quedan y que considero muy importante… sobre todo, después de oír como nos relata Concha los casos que ella misma ha presenciado,  hacemos esta apreciación desde la frialdad de un caso explicado en un escrito de no más de dos folios… y desde esa perspectiva valoramos con los datos explícitos que se nos dan, pero detrás de cada nombre… hay una persona y una realidad que quizás al conocer y presenciar en su totalidad nos harían actuar y priorizar de otra manera.

Saludos

sábado, 23 de enero de 2010

BabyDown

De las cosillas que se van quedando atrás en el tiempo tenía pendiente mi comentario sobre la muñeca BabyDown, la cual, como veremos no daba tanto juego por lo que es, si no por como se nos mostró en clase, ya que inicialmente se nos planteo desde la perspectiva comercial de cómo se ofrece al público, es decir, de cómo se vende el producto, obviamente con toda la intención. En clase se nos dio la portada de la Web (http://www.babydown.es/)

Cuando un proyecto toma vida, cuando nace una idea, estas van sufriendo transformaciones conforme van interviniendo los distintos profesionales que participan en la materialización de las ideas. Siempre la aportación en los equipos multidisciplinares es enriquecedora, pero se corre el riesgo de perder la esencia, la luz con la que comenzaron las cosas, además la convicción, personalidad, capacidad de cada profesional influyen en el resultado final. Actualmente vimos en una sociedad donde la especialización de las disciplinas es cada vez mayor y poco a poco, bajo mi punto de vista vamos perdiendo la visión global de las cosas. Y eso ocurre desde el mismo proceso educativo formal que vivimos a lo largo de nuestra vida (el colegio, el instituto, la universidad, etc.), que nos va educando a ver las cosas desde un único punto de vista y a no preocuparnos por el resto, porque hay tros profesionales para ello… pero a veces vamos dejando el sentido común a un lado y a encerrarnos en visiones parciales de las realidad.

En la misma universidad donde estudiamos, las facultades de ciencias empresariales, de derecho y ciencias sociales, enseñan a tratar la realidad a sus alumnos desde distintos puntos de vista; primando la viabilidad económica de un proyecto para los primeros, la legalidad para los segundos y las consecuencias sociales para los terceros. Esto se refleja en el entorno laboral a diario y provoca conflictos y en muchas ocasiones hace que se desvirtúen, por criterios unilaterales de unos y otros, muchas buenas ideas.

No se si llega a ser el caso de la BABYDOWN, pero si es cierto que desde donde nace la idea hasta lo que se nos vende en la Web, hay un largo recorrido donde probablemente influyen muchos intereses lógicos por una parte, pero quizás no debidamente coordinados.

Sabemos que la BABYDOWN, está avalada y cuenta con el beneplácito de DOW ESPAÑA (Federación española de síndrome de Down), pero… ¿es el mismo planteamiento que se le da desde la asociación a la de la empresa juguetera? Obviamente NO.

En diciembre de 2007, la Federación española de síndrome de Down, saca un especial hablando de la muñeca que se puede ver aquí (descargar revista), donde nos cuenta como surgió la muñeca, con que inquietudes, con que valores y porque se valora como positiva la aparición de este tipo de juguetes en la sociedad. Así es como  DOW ESPAÑA, informa a sus asociados y obviamente parece que la idea es buena, positiva y como reza el titular de la portada es una apuesta por la integración, normalizando el trato y habituando a los más pequeños a interactuar con otros de rasgos físicos distintos a las habituales Barbyes rubias o superhéroes musculosos con unos cánones de belleza y cualidades estandarizadas. Además se nos cuenta que la venta de la muñeca lleva un 40% de los beneficios de donación a la asociación. Pero esta es solo una parte del producto y no debemos quedarnos ahí y aquí entramos en los que hablábamos al principio…

Detrás de esta buena idea (y no me cabe duda que lo es) hay empresas, las cuales, tienen que obtener beneficios para seguir dando puestos de trabajo y poder seguir siendo rentables para poder llevar a cabo buenas iniciativas como esta, pero en esas empresas, hay economistas, proveedores, departamentos de calidad, publicistas, comerciantes… cada uno con una visión parcial del reto que afrontan y aunque todos parten de la misma idea… ahora hay que materializarla. Si bien la idea pasa por ser viable económicamente para la administración de una empresa y para los comerciantes de las tiendas, cuando esta llega a los publicistas hacen su parte y tienen que hacer que la muñeca se venda (para hacer rentable la empresa y también que la idea salga adelante) y aquí nos enfrentamos a la cruda realidad de una sociedad donde los valores instaurados no son la integración y la normalización, el valor en auge es la tolerancia y ese es el enfoque que se le da y se logra vender una muñeca haciendo continuas alusiones del comportamiento especial (de cuidados y excesivo cariño) que debe tener el que juega hacia el juguete por ser este distinto, alusiones que se hacen precisamente para ese muñeco, porque podrían ser las mismas para cualquier otro normalizado, pero se dan por supuestas y aquí no. Como vemos se incide en la diferencia y no en la normalización. ¿Han hecho los especialistas en marketing y publicistas bien su trabajo? ¿Ha prevalecido  su visión comercial del tema o la dimensión social que tiene? ¿Se ha acabado adaptando la idea a la sociedad a la que se dirige o la idea modifica la sensibilidad social como pretendía? Si miramos a la prensa y a la tv... ¿cuantas veces no ocurre esto mismo con otras excelentes iniciativas?

Después de todo lo expuesto creo que queda claro… pero me quedo con un fragmento con el que termina el artículo en la revista de DOW ESPAÑA, porque al final y después de todo..

…el niño o la niña darán rienda suelta a su imaginación desbordante aplicando acciones que a nosotros se nos escapan. Porque el mundo mágico del niño, tenga o no síndrome de Down, es como un mar sin orillas…

Saludos

martes, 12 de enero de 2010

Ladybird, Ladybird...


En este caso se nos presenta un conflicto tan desgarrador como real, donde una mujer con una vida inestable, madre de cuatro hijos de distinto padre intenta rehacer su vida junto a su nueva pareja y donde encuentra que el mayor obstáculo para conseguirlo son los servicios sociales que abanderando una celosa protección del menor ponen aún más cuesta arriba la normalización de la vida de la protagonista y creo que esa es la gran cuestión que se nos plantea en la película ¿hasta donde pueden y deben llegar los servicios sociales?
Analizaremos los varios puntos claves que existen en la historia, y que se desarrollan de forma secuencial, por lo que es necesario desgranar poco apoco para facilitar la comprensión de porque ocurre todo lo que ocurre. También creo que es importante los puntos de vista y actuaciones no solo de los protagonistas, si no de las instituciones.

En primer lugar, debemos de desmenuzar un poco cuales son los pecados de Maggie, la protagonista. Por un lado se trata de alguien cuya infancia ha sido marcada por los malos tratos a su madre, por lo que podemos suponer (y así se nos insinúa en la película) que eso la ha influido en su auto imagen como mujer, buscando ella un modelo de pareja parecido a su padre, que aunque era un maltratador, probablemente (y esto se deduce del dialogo de la escena de maltrato a la madre) se preocupara por atender a sus hijos y mantuviera cierta estabilidad familiar, algo por cierto común en este tipo de perfiles. Como hemos dicho, eso condiciona la imagen de la protagonista que ve normal relaciones que no lo son, desconoce otro tipo de modelos, por ello los padres de sus cuatro hijos anteriores cumplen este perfil; es más, su última pareja también lo es, repitiendo el modelo de atención y protección a los niños aunque en este caso no sean suyos. Esta incapacidad de elegir una pareja y por lo tanto de formar un ambiente familiar sano, es la que desemboca en un accidenten circunstancial que acaba poniendo en peligro la vida de sus cuatros primero hijos.

Obviamente, la intervención social, con el detonante del accidente es necesaria y considero que hasta cierto punto, justa, pero también es necesario decir que no adecuada. No se accede a la madre con la cautela y la aptitud de asistencia que creo que se necesita para tratar este tipo de casos. Se llega y se toman las riendas de manera unilateral de la tutela de los niños y desde una perspectiva autoritaria de haz lo que yo te digo o te los quitaré para siempre; intuyo que no es así, creo que la aptitud por parte de las personas que intervienen es proponer alternativas... Ahora nos vamos ha hacer cargo de esta situación de forma temporal, pero te vamos a ayudar a recuperar la tutela de tus hijos; eso hubiera facilitado la intervención y además hubiera suavizado la hostilidad de Maggie con respecto a los servicios sociales, muy comprensible por otro la do ya que la situación es muy cruda. Dar la oportunidad de construir condiciona a colaborar y poner de su parte a la otra parte evitando el desasosiego y la desesperación en la madre. Es en esa inflexibilidad de formas, que se pondrá de manifiesto más tarde, donde falla la intervención porque la madre abandona y si hubiera encontrado ayuda y el apoyo necesario para aprender a formar un entorno familiar estable, la historia hubiera tomado otro rumbo. Identificar la necesidad educativa de es una labor y responsabilidad de los servicios sociales, concretamente del educador y establecer una intervención que no se produce y cuando hay algún intento es obstruida por la agresividad hacia la institución que tiene Maggie. Por otra parte, si los servicios sociales en vez de un modelo tan rigido e inflexible hubieran optado por una visión más holística del problema, si hubieran hecho una adecuada evaluación del mismo, recogiendo y analizando los datos correctamente y aplicando un  modelo ecológico-sistémico donde se procure la atención a los niños y la madre actuando con las personas y su entorno social, no como en la película que esta labor brilla por su ausencia.

Después de todo la madre no tiene otro problema, no hay un problema de afecto, sino de no saber hacer de manera coherente las cosas que es distinto y si medimos en la sociedad actual por ese rasero, podríamos acabar cometiendo barbaridades, ya que tenemos niños en entornos familiares que tiene de todo menos afecto y atención, y de eso no podemos culpar a Maggie.

La protagonista, en su intento por dar un adecuado entorno familiar a los pequeños forma una familia al lado de Simón; el cual aparece en su vida como un salvador, un protector, un adecuado padre para sus hijos y que esconde una personalidad sumamente violenta que como comentábamos antes, la pone en peligro a ella y a sus hijos… a este factor de riesgo se le suma, la poca autoestima de ella que además implica la poca capacidad de tomar decisiones, la falta de afecto de él hacia los niños, posible abuso de alcohol por parte de Simón; la dinámica familiar se mueve teniendo como motor el miedo y el chantaje, teniendo como consecuencia el cerramiento al exterior que facilite las relaciones sociales, además coyunturalmente parece que él se encuentra en situación de desempleo ya que depende económicamente de algún ingreso de ella. Por otro lado Maggie está sola y no cuenta con redes de apoyo familiar ni social. Entre los factores de protección podemos destacar cierta autonomía de los mayores y el gran cariño de la madre a sus hijos. Por todo ello, es obvio que los menores corren peligro y la intervención educativa iría orientada a extinguir la dependencia que Maggie arrastra siempre de la figura masculina que la lleva a situaciones de inferioridad con respecto a sus parejas, así como capacitarla para  asumir los roles de padre y madre y poder construir de manera coherente y adecuada un hogar para ella y sus hijos, por lo tanto las medidas proteccionistas y legales debería de ser hacia ella y los niños no solo hacia los niños.

Cuando se cruza en su vida una persona con una inmensa paciencia y que proporciona a ella un trato correcto (Jorge) y una estabilidad emocional que incluso a ella le cuesta aceptar, resulta que el principal impedimento que encuentra es la institución que le impide por su desconfianza rehacer su vida y la cual solo le ha faltado esterilizarla por orden del juez. Esta institución no realiza un seguimiento adecuado, no recaba la información de manera escrupulosa, si no que basada en el testimonio de vecinos malintencionados (en la película no se ve un análisis del entorno objetivo salvo el testimonio de la vecina), vuelve a quitar la tutela de la hija de forma irreversible a no solo a la madre, también al padre que es un emigrante sudamericano sin papeles y con un historia con persecución política… recordemos que la historia se desarrolla en Inglaterra. Como vemos, los prejuicios al pasado de los padres pesan en la justicia lo suficiente para tomar una decisión tan drástica en la que dicho sea de paso seguimos echando en falta donde está la labor, por parte de la institución, por ayudar a Maggie a construir un entorno familiar adecuado. Cabría preguntarse si el perfil del padre hubiera sido otro que hubiera pasado. Pues así ocurre hasta en dos ocasiones.

Cuando Maggie construye con Jorge una nueva unidad familiar, y por todo lo que estamos contando los factores de riesgo intrínsecos de la familia disminuyen casi a cero ya que como factores de protección tenemos que es un buen hombre, tiene trabajo, tiene afectos hacia la niños, se preocupa, tiene trabajo, cuida de su entorno, proporciona estabilidad afectiva al hogar, contribuye a canalizar las emociones de Maggie, posee una red social que le ayuda, etc.… como factor de riesgo indicaríamos su condición de ilegal, y sus escasos recursos laborales, que son mejorables a fin de evitar una situación de desempleo y encontrarse en riesgo de exclusión. Por todo ello la acción educativa iría a mejorar las relaciones sociales de la familia hacia el exterior, sobre todo las de Maggie y dotarlos a ambos de mayores recursos en la búsqueda de empleo. Como podemos ver la estabilidad emocional de la protagonista ha cambiado gracias a la intervención de un hombre basada en un brutal tesón a lo largo de toda la historia, ya que la película termina contando que consiguen tener hasta tres hijos que logran tutelar… y digo tesón, porque si hubiera salido mal sería obcecación, como habitualmente ocurre.

Como conclusión creo que es importante resaltar la tremenda responsabilidad que albergan los servicios sociales en las decisiones que se toman, aún más cuando hay menores por medio y que no debiera de caer en una persona, más bien en el profundo análisis de una situación por un equipo multidisciplinar que analice el problema desde distintas perspectivas: como medir el peligro real, el estado psicológico de los implicados, las necesidades educativas, etc. y además establecer un seguimiento y evaluación constante con el fin de no tener que romper las familias sino ayudarlas. En la película, el departamento encargado se denominaba “asistencia social”, creo que ha habido de todo menos asistencia y hemos podido ver como la vida de la protagonista ha evolucionado a mejor porque ha tenido la suerte de  rehacer su vida gracias a encontrar una pareja tremendamente afectiva, pero no porque la intervención haya sido la adecuada por parte de unos servicios sociales que parten siempre de una información segada y no analizan la situación real y actual de la persona con la que intervienen; ya que sin la aparición de Jorge uno de los riesgos principales de exclusión con Maggie son la intervención de los propios profesionales y el rechazo que ella les tiene.

Retomando el Blog...



Tras larga convalecencia vuelvo a retomar mi blog… tirando del archivo, corrigiendo y actualizando las redacciones que quedaron atrás en el pendrive...  Todo poco a poco  con la esperanza de estar al día en breve… que acaba el cuatrimestre y hay que ponerse las pilas!


Saludos

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